Juan Ramón Jiménez a 50 años de su muerte

Poeta español, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, nació en Moguer, Huelva, el 23 de diciembre de 1881. Según palabras del poeta leonés Antonio Colinas “padre de todos los poetas, del que han bebido todas las generaciones y el que mejor resiste la prueba del paso del tiempo por su pureza”

Juan Ramón Jiménez Mantecón fue hijo de Víctor Jiménez y Purificación Mantecón, quienes se dedicaban con éxito al comercio de vinos. Tras estudiar Bachillerato con los jesuitas en el Puerto de Santa María, comenzó la carrera de Derecho impuesta por su padre en la Universidad de Sevilla, aunque no finalizó sus estudios. Los poemas de Rubén Darío, el miembro más destacado del Modernismo en la poesía hispánica, le conmovieron especialmente en su juventud.

En 1900 publicó sus dos primeros libros de textos. La muerte de su padre en este mismo año y la ruina familiar le causaron una honda preocupación, vivida intensamente a causa de su carácter hiperestésico, y en 1901 será ingresado con depresión en un sanatorio en Burdeos, donde tuvo una aventura amorosa con la mujer de su psiquiatra. En 1905 regresa a su pueblo natal y seis años más tarde se traslada a Madrid. Hizo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde en 1916 se casó con Zenobia Camprubí Aymar (nacida en Malgrat de Mar)

A partir de 1931, la esposa del poeta sufrirá los primeros síntomas de un cáncer que acabará con su vida. En 1936 se vio obligado a abandonar España al estallar la Guerra Civil Española. En 1946 el poeta permanece hospitalizado ocho meses a causa de otra crisis depresiva. En 1956 la Academia Sueca le otorga el Premio Nobel de Literatura en Puerto Rico, donde ha vivido gran parte de su vida en el exilio y donde trabaja como profesor en la Universidad. Tres días después, muere su esposa en San Juan. Él jamás se recuperará de esta pérdida y permanece en Puerto Rico mientras que, Don Jaime Benítez, rector del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, acepta el premio en su nombre. Juan Ramón Jiménez fallece el 29 de mayo de 1958, en la misma clínica en la que había fallecido su esposa. Sus restos fueron trasladados a España.

Platero y yo, fechada por su autor en 1914, se convirtió en la obra más popular del poeta, escrita en una espléndida prosa, que suavemente lleva al lector a través de un cuidadoso retablo de imágenes poéticas que nos conducen desde la presentación de este borriquete:

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Y YO ME IRÉ. Y SE QUEDARÁN LOS PÁJAROS…

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

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